“Con la pena”
hola, saludos felices desde Guadalajara.
Como ya les había comentado el Lunes pusieron la tablaroca en donde estaba el biombo y el baño de la sala que daba a la covacha y pues hoy Jueves me levanté muy temprano, felicité a mi tía bella por su cumpleaños, le di su regalo, desayuné fruta, lavé los platos (SÍ, TAMBIÉN LOS DE BELLA) saqué el coche, me dirigía a la casa para recibir a la gente que abriría la puerta en el arco.
Finalmente llegué, y aunque ayer parecía que mi patrimonio sería dañado por cierto detalle relacionado con una llave que obligaría a abrir el arco sin mover las últimas cosas que estaban en mi cuarto, finalmente se resolvió eso y pude entrar por la puerta que da a la azotea. Sin embargo, para variar cuál sería mi coraje al ver que no podía cerrar la puerta de vidrio ya que estaba un candado puesto en dos alambres viejos trenzados arriba lo que dejaba la puerta cerrada desde “el otro lado”. Los alambres estorbaban y pues ahora sí que no contaban con mi astucia, ya que a mano limpia y uno que otro navajazo destrenzé los alambres, quité el candado y procedí a lubricar con aceite Pam de Aceite de Oliva los engranitos de la puerta (el WD40 lo dejé en casa de bella desde el lunes ya que me quería que engrasara el portón donde meto el coche, también engrasé sus puertas de la casa) y también quité el polvo de donde entra el pasador de abajo. Así ya pude cerrarlo BIEN y como ya está la puerta (de hecho ya pasé por el boquete alambrado para ir por una escoba con la Furi) pues sólo me queda hacer una excursión de incógnita (o sea sin sacar el coche para que no se note) a comprar un candadito que será instalado ahí. Yo no confío mucho en los candados, después de comprar las ganzúas realmente me parecen casi inútiles pero pues tendrá que aguantar hasta mañana que venga el herrero. Mínimo para que cueste más trabajo y dinero quitarlo, no? Ya hace rato pasó la nouveau dame d’a cotê como al cuarto de lavado.
Otras cuestiones menores serán tratadas directamente, pues...
hola, saludos felices desde Guadalajara.
Como ya les había comentado el Lunes pusieron la tablaroca en donde estaba el biombo y el baño de la sala que daba a la covacha y pues hoy Jueves me levanté muy temprano, felicité a mi tía bella por su cumpleaños, le di su regalo, desayuné fruta, lavé los platos (SÍ, TAMBIÉN LOS DE BELLA) saqué el coche, me dirigía a la casa para recibir a la gente que abriría la puerta en el arco.
Finalmente llegué, y aunque ayer parecía que mi patrimonio sería dañado por cierto detalle relacionado con una llave que obligaría a abrir el arco sin mover las últimas cosas que estaban en mi cuarto, finalmente se resolvió eso y pude entrar por la puerta que da a la azotea. Sin embargo, para variar cuál sería mi coraje al ver que no podía cerrar la puerta de vidrio ya que estaba un candado puesto en dos alambres viejos trenzados arriba lo que dejaba la puerta cerrada desde “el otro lado”. Los alambres estorbaban y pues ahora sí que no contaban con mi astucia, ya que a mano limpia y uno que otro navajazo destrenzé los alambres, quité el candado y procedí a lubricar con aceite Pam de Aceite de Oliva los engranitos de la puerta (el WD40 lo dejé en casa de bella desde el lunes ya que me quería que engrasara el portón donde meto el coche, también engrasé sus puertas de la casa) y también quité el polvo de donde entra el pasador de abajo. Así ya pude cerrarlo BIEN y como ya está la puerta (de hecho ya pasé por el boquete alambrado para ir por una escoba con la Furi) pues sólo me queda hacer una excursión de incógnita (o sea sin sacar el coche para que no se note) a comprar un candadito que será instalado ahí. Yo no confío mucho en los candados, después de comprar las ganzúas realmente me parecen casi inútiles pero pues tendrá que aguantar hasta mañana que venga el herrero. Mínimo para que cueste más trabajo y dinero quitarlo, no? Ya hace rato pasó la nouveau dame d’a cotê como al cuarto de lavado.
Otras cuestiones menores serán tratadas directamente, pues...
